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Nota Juridica


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El representante: Svitnev K.N.
La animadora: Natalia Barshchevskaja.
La fecha: 2008
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N.B.: En el mundo actual cada día crece el número de familias sin hijos. Desde hace 15 años en Rusia están vigentes las normas, según las cuales cada mujer mayor de 18 años que se encuentra en edad reproductiva tiene derecho a la fecundación in vitro y la implantación de embriones. ¿Qué son los programas de maternidad subrogada? ¿Cómo se respetan los derechos de la madre de alquiler y los padres biológicos? Voy a hablar sobre los aspectos médicos, legales y éticos del alquiler de vientres con los invitados de este programa, Oxana Gaivorónskaya, candidata de Ciencias Médicas, médico ginecóloga, experta en reproducción del Centro Médico de Técnicas de Reproducción Asistida, y Konstantín Svítnev, experto de la Sociedad Europea de Embriología y Reproducción Humana y el Director General de la compañía Rosjurconsulting.

K.S.: Nuestra compañía se dedica a una rama relativamente joven del Derecho de Familia que es Derecho Reproductivo. O sea, nos dedicamos a todo el conjunto de problemas relacionados con la ejecución por los ciudadanos de su derecho a la procreación, un derecho natural, imprescriptible e inalienable. No todos, ni mucho menos, pueden realizar por vía natural su función reproductiva. Las personas que no lo pueden tienen que recurrir a las técnicas de reproducción asistida y la asistencia de expertos que dominan estas técnicas.

Como es una nueva rama del Derecho, durante la realización de estos programas surge una multitud de preguntas. La primera es: ¿Precisamente quién puede recibir los servicios de una madre de alquiler? En el cuarto apartado del artículo 51 del Código de Familia se trata de cónyuges. No hay ninguna palabra sobre las personas solteras y parejas no casadas. Es por ello que la mayoría de los centros de reproducción interpretan dicha disposición legal de manera restrictiva, considerando que sólo cónyuges pueden servirse de una madre subrogada, aunque la ley contempla el matrimonio como una de las condiciones para inscribir los padres en el Libro registro de nacimientos y no como un requisito para el inicio de un programa reproductivo. El contenido de esta disposición consiste en que los cónyuges implicados en un programa de gestación subrogada deben estar casados al momento de la inscripción registral de su niño dado a luz por una madre de alquiler, ya que de lo contrario no serán apuntados como padres en el certificado de nacimiento. Así que cuando una pareja de hecho se dirige a expertos en técnicas de reproducción, éstos pueden y deben ayudarle.

También hay otro problema palpitante. De conformidad con el artículo 35 de los Fundamentos de la Legislación Rusa sobre la Protección de la Salud de la Ciudadanía, toda mujer mayor de 18 años que se encuentra en edad reproductiva y quiere ser madre puede recurrir a expertos en técnicas de reproducción para ejercer su derecho a la maternidad. Sin embargo, la Orden del Ministerio de Salud Pública N?. 67 "Sobre la aplicación de las técnicas de reproducción asistida en la terapia de la infertilidad femenina y masculina" establece que deben existir ciertas indicaciones médicas para poder acogerse a un programa de maternidad subrogada.

N.B.: Es decir, cuando una mujer no puede tener hijos, podrá recurrir a estas técnicas de reproducción. ¿Y si simplemente no quiere dar a luz?

K.S.: Ahora Ud. está hablando de las llamadas indicaciones sociales del alquiler de vientres que están presentes en la vida actual. Tomemos una situación bastante difundida: una mujer trabaja en un puesto importante, "hace el nido" para su familia y no tiene la posibilidad de gestar al niño y salir del ritmo de vida acostumbrado por unos 6 meses. Ni tiene el deseo de someter al feto al estrés que constantemente experimenta en su trabajo. Si esa mujer se dirige a una clínica de fertilidad y solicita organizar para ella un programa de gestación subrogada, se lo negarán aludiendo a que no tiene indicaciones médicas. No las tiene de momento. Y la aconsejarán dar a luz ella misma. En tanto, a los 35 ó 40 años, cuando el nido familiar ya esté hecho, surgirán los inevitables problemas con la función reproductiva. De este modo, pasados años de tormentos, las autoridades médicas tal vez se compadezcan de ella y la permitan recurrir a los servicios de una madre de alquiler. Pero el tiempo precioso se habrá perdido y la posibilidad de gestar un bebé propio será mínima. Y si hubiera realizado a tiempo el programa de gestación subrogada, su niño ya iría a la escuela.

Sea cual sea la causa, médica o social, el resultado es el mismo: la mujer no tiene hijos. ¿Por qué no reconocer entonces las indicaciones sociales para el alquiler de vientres? ?Y que las que quieran den a luz así! El embarazo y el parto no son un castigo al que deben someterse obligatoriamente todas las mujeres. Es una labor dura que para algunas es superior a sus fuerzas. No hay nada malo en absoluto en que tales mujeres sean asistidas por madres de alquiler, porque a fin de cuentas todos ganarán con esto.

N.B.: Oxana, cuéntenos, por favor, lo que pasa en esta situación no según la ley, sino en la vida.

O.G.: Puedo comentarlo como un médico, porque en primer lugar esa mujer acudirá a nuestra clínica. Y sólo después de visitarnos recurrirá a la asistencia de abogados. La Orden del Ministerio de Salud Pública N?. 67 de 2003 determina precisamente las indicaciones para la maternidad subrogada. Estas pueden ser o bien la falta de la posibilidad física de llevar a término la gestación por razones ginecológicas o bien cualquier enfermedad o contraindicación médica que hace imposible la gestación normal o constituye amenaza para la vida y salud de la mujer. No obstante, hay mujeres que simplemente no quieren gestar un niño por unos u otros motivos. Antes que nada, con una mujer así tenemos una conversación psicoterapéutica.

N.B.:La que no ayuda para nada.

O.G.: No estoy de acuerdo. Afortunadamente, ayuda en un 90 por ciento de los casos. Y cuando no ayuda, siguiendo la Orden del Ministerio de Salud Pública no tenemos derecho a autorizar la participación de esa mujer en un programa de maternidad subrogada. De lo contrario, nuestros directivos médicos nos podrán imponer sanciones administrativas. Pero desarrollando tal programa no infringimos ningún artículo de la ley. Por supuesto, esta cuestión se resuelve de una u otra manera. A la edad de 35 años o más una mujer puede tener contraindicaciones relativas para la gestación por parte de cualquier otro órgano. Desde luego, tanto juristas como médicos accederán a los deseos de tal mujer.

N.B.: No siempre... ¿Y cómo se reglamentan en nuestro país las relaciones entre la madre de alquiler y los padres o la madre biológica? ¿Cuáles son los contratos que se firman?

K.S.: En primer término, es el contrato de gestación del niño por la madre subrogada. Este documento tiene que ser firmado antes de que comience a realizarse en una clínica la parte médica del programa.

N.B.: ¿El contrato abarca todo el período hasta que la madre de alquiler firme su renuncia?

K.S.: De entrada quiero corregir a Ud. No es una renuncia, sino el consentimiento a que los padres sean inscritos en el Libro Registro de nacimientos. Una madre de alquiler no es nada más que una niñera, a cuyo cuidado los padres dejan a su niño por 9 meses.

N.B.: A veces su utiliza otro término que quizás es más duro: a las madres de alquiler las llaman "incubadoras". No son niñeras, aquellas por lo menos cuidan a niños.

K.S.: "Incubadora" es una palabra muy bruta y yo no la usaría. Incluso es ofensiva. "Niñera" o "nodriza" son términos más adecuados.

N.B.: No importa como las llamen, me parece que es un oficio noble. Gestando al niño, la mujer realiza una proeza. Incluso si lo hace por dinero. Volvámonos al aspecto jurídico.

K.S.: El contrato debe establecer con precisión las obligaciones de los padres, las cuales se reducen principalmente a la manutención de la madre sustituta durante el período de gestación, así como el procedimiento de remunerarla después del nacimiento del niño. Habitualmente los contratos prevén una recompensa mensual a la madre de alquiler destinada para mejorar su nutrición y los gastos relacionados con la ropa de embarazadas, arrendamiento de la vivienda, etc.

También deberá recoger los deberes de la madre de alquiler que consisten principalmente en la observancia del régimen prescrito por el médico y la residencia en el domicilio concertado con los padres.

N.B.: ¿Y si después de nacido el niño la madre de alquiler no da el consentimiento?

K.S.: Es uno de los principales problemas que existen actualmente en esta esfera. Conforme a nuestra legislación, a falta del consentimiento ella se considerará madre del niño, con todas las consecuencias civiles y legales que acarree este hecho.

N.B.: Pero no es la madre genética. Resulta que se hará cargo del niño una mujer que sea genéticamente extraña para él.

K.S.: Según el Código de Familia, ella puede dar o no su consentimiento. En algunos países, en particular, en el nuevo Código de Familia ucraniano, en el segundo apartado del artículo 123, se establece que en cualquier caso los padres del niño son los que hayan contratado el programa de gestación subrogada. Pasa lo mismo en Bielorrusia y Kazaquistán.

N.B.: Entonces, Rusia es uno de los pocos Estados donde la madre subrogada puede criar al niño.

K.S.: O mejor dicho, hay países donde la legislación defiende mejor los intereses de los padres participantes en programas de subrogación. No obstante, la legislación rusa en cualquier caso es más perfecta que, por ejemplo, la de Europa Occidental, donde en la mayoría de los Estados queda prohibida la maternidad subrogada y son irrealizables los contratos. Como regla general, en la Europa del Este el alquiler de vientres no está reglamentado, salvo en Estonia donde queda prohibido. En los EE.UU se permite en algunos estados, no se reglamenta en otros y se prohíbe en terceros. Está permitido en los estados como Arkansas, California y Florida, entre otros. Allá la legislación es más progresiva en lo que concierne a las técnicas de reproducción asistida y el contrato de prestación de servicios de la madre de alquiler es de cumplimiento obligatorio.

N.B.: Oxana, díganos si es frecuente que las madres de alquiler no firmen el consentimiento.

O.G.: Nuestro centro lleva trabajando cerca de 10 años en este mercado, lo que es un período bastante largo para Moscú.

N.B.: Dado que la maternidad subrogada existe en Rusia desde hace unos 15 años.

O.G.: En nuestra práctica no hubo ningún caso de que una madre de alquiler renunciara a entregar el niño, se negara a dar dicho consentimiento.

N.B.: ¿O quizás Uds. conocen tales casos en la práctica de otros centros?

O.G.: Puede ser que hayan tenido lugar, pero la información al respecto proviene de fuentes poco fiables. Incorporándose al programa, la supuesta madre de alquiler habitualmente espera recibir una remuneración. Ella conoce para qué lo hace y por lo general el programa se lleva a cabo. No sé, si Konstantín me respalda o no.

K.S.: Durante estos años en Rusia no ha habido ningún caso de que una madre de alquiler se negara a entregar al niño gestado a sus padres. Aquellos casos que de vez en cuando se debaten en la prensa y la televisión no son nada más que repercusiones de los acontecimientos acaecidos hace muchos años lejos de nuestro país, principalmente en los EE.UU.

N.B.: ¿Está reglamentada de alguna manera la remuneración?

K.S.: Por el contrato que la madre de alquiler firma junto con los padres biológicos.

N.B.: Entonces, todo es individual.

K.S.: Sí, todo depende de cómo se pongan de acuerdo los padres y la madre de alquiler. Como Ud. comprende, este asunto en principio no tiene precio. El nacimiento del niño es un regalo inapreciable y cada uno lo valora como puede.

O.G.: Además, la madre de alquiler no siempre es una mujer extraña. Puede ser una pariente, amiga, hermana, madre... Pero en tal caso la remuneración es muy distinta.

N.B.: ¿Aunque sea una pariente, también se firma el contrato?

K.S.: Según la ley, no es necesario formalizar el contrato, pero sí que es deseable. Porque a falta del contrato surgirá una multitud de preguntas durante el desarrollo del programa. Se recomienda acudir a abogados profesionales para confeccionar ese documento.

N.B.: ¿Cuáles son los problemas éticos más importantes a los que se enfrentan ustedes en su actividad profesional? ¿O no enfrentan ninguno? ¿Quizás la maternidad subrogada se ha convertido en algo común y corriente?

O.G.: Hoy en día es una práctica normal para nosotros que carece de problemas éticos.

N.B.: No es casual que lo haya preguntado, porque al prepararme para esta emisión he leído varios materiales donde está escrito que algunas madres de alquiler han tenido que moverse a otra ciudad, no para tener una mejor ecología sino para esconderse. Temen a la incomprensión. ¿Tal vez exista el problema de cómo la sociedad percibe esta situación?

O.G.: Para mí es difícil comentar este aspecto, porque no nos hemos propuesto nunca la tarea de preguntar a representantes de la sociedad civil sobre la actitud que tienen al respecto. Sólo nos encontramos con madres de alquiler. Y, efectivamente, todos los nueve meses ellas suelen estar cerca de los padres biológicos. Viven en la misma ciudad o en el mismo edificio. No se excluye que junto a ella viva su niño. Desconozco si son éticas las razones que la inducen a vivir lejos de sus familiares o si lo hace a instancia de los padres biológicos que quieren observar la salud y el comportamiento de la madre subrogada. No hacemos tales preguntas. Y madres de alquiler no discuten este tema con nosotros.

N.B.: Konstantín, ¿y ustedes se han encontrado con tales problemas?

K.S.: Sí, por supuesto. Me parece que una cierta parte de la población aún tiene un malentendido sobre esta materia, pensando que las madres subrogadas dan o incluso "venden" a sus hijos a no sé quién. El malentendido de que es un problema importantísimo para nuestro país, donde de las 47 millones de familias un 42 por ciento no tienen hijos. En tanto, de 5 a 8 millones de familias son infértiles por indicaciones médicas, o sea, de un 10 a un 15 por ciento.

N.B.: ¿Se consideran infértiles aquellas parejas que no han logrado concebir en más de un año?

O.G.: Sí, de acuerdo con los criterios de la Organización Mundial de la Salud.

K.S.: Se estima que hay entre un 20 y un 30 por ciento de las familias a las que sólo pueden ayudar madres de alquiler. El precio del asunto son millones y millones de personas que no pueden experimentar la felicidad de ser padre y madre sin que les ayuden estas mujeres.

N.B.: ¿Por qué entonces no se hace propaganda, no hay programas de ilustración, ni centros, ni personas que se dediquen a este tema?

K.S.: Lamentablemente, en vez de recurrir a expertos, para resolver algunos problemas nuestras autoridades a menudo recurren a personas que no tienen nada que ver con esa problemática. ¿Quién y en virtud de qué derecho está facultado para decidir quién puede tener hijos y quién no? En especial, la maternidad subrogada es un tema de la que tanto les gusta hablar a los representantes de la Iglesia. Para mí, como cristiano ortodoxo, es difícil entender esta postura.

Desde mi punto de vista, la actitud hacia el nacimiento del niño es el terreno donde se ponen a prueba tanto la religión como el propio hombre. Y cuando alguna religión o personalidades eclesiásticas se manifiestan contra el nacimiento de niños, por lo visto es una religión incorrecta, son sacerdotes incorrectos. Es como en los dibujos animados sobre Winnie Pooh: son abejas incorrectas que no zumban tal como se debe. Incluso en la Biblia, en el Antiguo Testamento, se mencionan tres programas de maternidad subrogada en su forma tradicional.

N.B.: Todos recordamos que una esclava tenía que dar a luz sentada en las rodillas de su señora. Así fue en tiempos remotísimos, en la propia Biblia.

K.S.: Allí están descritos los tres primeros programas desarrollados hace casi 4.000 años.

N.B.: ¿Cuáles en concreto?

K.S.: Empecemos por el primero, el de Sarai y Abraham. Es la primera pareja infértil conocida en la historia de la humanidad. Es una historia muy interesante que está descrita en el capítulo 16 del Génesis. Sarai quiso tener hijos pero comprendía que era estéril. Desesperada, dijo a Abraham: "Ya que el Señor me impide ser madre, únete a mi esclava. Tal vez por medio de ella podré tener hijos". Abraham accedió al deseo de Sarai. De este modo nació el primer niño concebido por medio del alquiler de vientres que recibió el nombre de Ismael. El segundo y el tercer programa se realizaron en Mesopotamia en la familia de Jacob, nieto de Abraham, en estricta consonancia con el Código de leyes del rey Hammurabi, según el cual para tener descendencia la esposa estéril debía dar a su marido a una esclava. El programa se desarrolló con dos madres de alquiler, Bilhá y Zilpá, de las que nacieron hijos que dieron inicio a nuevas generaciones. Y esto agradó a Dios.

O.G.: Desde el punto de vista médico, no fueron programas de maternidad subrogada en estado puro.

N.B.: En aquel entonces la gente no sabía hacer operaciones con células.

K.S.: En aquella época no había técnicas modernas de reproducción asistida, la gente tenía que contentarse con los medios disponibles.

O.G.: Fueron programas modificados de alquiler de vientres.

N.B.: En aquel entonces no había técnicas que afortunadamente existen hoy. Me gustaría que éstas se usaran más. A propósito, ¿se dirigen a ustedes mujeres dispuestas a gestar o parejas que se buscan a una madre de alquiler?

O.G.: A nuestro Centro acuden parejas que solicitan encontrarles a una madre de alquiler y les damos habitualmente los teléfonos de los despachos jurídicos que se ocupan de la selección de madres de alquiler.

N.B.: ¿Disponen centros jurídicos de almacenes de datos?

O.G.: Hay bancos de datos en centros jurídicos, nuestra clínica también tiene uno. Mujeres nos llaman o escriben a nuestro sitio en Internet, ofreciendo sus servicios de madre de alquiler. Las incluimos en el banco de datos, al que tienen acceso todos nuestros clientes sin limitación alguna.

N.B.: ¿Y cuál es la relación entre la oferta y la demanda en este mercado?

K.S.: La necesidad de madres de alquiler es enorme, son millones de personas que pueden tener hijos sólo de este modo. Hay mucha gente que incluso no sabe que se le puede prestar asistencia. Sí, se puede. Hay que dirigirse al centro médico correspondiente que ayudará a escoger a una madre de alquiler y luego acudir a abogados para formalizar correctamente las relaciones jurídicas interpersonales.

N.B.: ¿Cuánto tiempo pasa desde que acude a ustedes una pareja hasta que nazca el bebé? Hay que pasar distintas pruebas médicas, formalizar el contrato... ¿Cuánto tiempo tarda?

K.S.: La tramitación jurídica no tarda mucho. Lo que requiere mucho tiempo es la parte médica propiamente dicha.

O.G.: Suponiendo que el embarazo se produzca en la primera o segunda tentativa, tardará cerca de un año y medio. Porque tendremos que examinar a la madre de alquiler que nos mande una compañía jurídica o lleve la pareja, examinar a los padres y realizar con ellos un programa de fecundación extracorpórea, habiéndolos preparado previamente.

N.B.: ¿Cuál es el precio medio de un programa así? ¿Es verdad que no todos se lo pueden permitir?

K.S.: El precio de los servicios de una madre de alquiler oscila entre los 400.000 y los 600.000 rublos. Los servicios de una compañía jurídica costarán de 250.000 a 500.000 rublos. Más los servicios de la clínica.

O.G.: El precio de una tentativa es de 100.000 a 150.000 rublos.

N.B.: O sea, el coste total asciende a un millón y medio de rublos. ¿Haya algunos problemas legales que les impiden trabajar? ¿No está preparada la sociedad o faltan programas de ilustración? ¿Qué pasa con la legislación?

K.S.: Hay varias cuestiones. Lo primero que se debe hacer es asegurar el acceso de todos los que quieren tener hijos a las técnicas de reproducción asistida. Si en la actualidad una mujer desea recurrir a las técnicas de reproducción asistida, podrá hacerlo. Sin embargo, esto es imposible para los hombres, lo que infringe tres artículos de la Constitución a la vez.

N.B.: ¿Por qué no tomar un óvulo donado?

K.S.: Es exactamente lo que estoy diciendo. En Rusia hay más de 13 millones de hombres sin pareja que no tienen hijos. Muchos de ellos quisieran ser padres que es un deseo natural de cualquier persona normal. Pero no pueden acudir a una clínica, porque en este caso no se les ayudará. Aunque se podría emplear un programa de gestación subrogada con óvulo donado. Es la solución más simple que puede haber. Pero las normativas legales vigentes no dicen nada al respecto, allí sólo se trata de cónyuges. Es necesario aprobar una ley sobre las técnicas de reproducción asistida y las garantías de los derechos humanos reproductivos que contemple todas las situaciones que pueden darse.

N.B.: ¿Se realiza algún trabajo en este terreno?

K.S.: Desde luego. Ya existe un proyecto de ley. Espero que sea tramitado en un futuro próximo.

N.B.: Oxana, desde su punto de vista, ¿qué queda por hacer para que un mayor número de personas puedan realizar su derecho a tener descendencia?

O.G.: En lo que se refiere a los aspectos médicos, están estudiados desde hace tiempo y se aplican con éxito en la práctica. Nosotros no tenemos problemas. Y lo que se debe hacer es hablar y escribir más sobre el tema, atraer más personas a estos programas, contarles sobre las posibilidades que se abren. Esto no se hace, aunque estos problemas deben resolverse a nivel del Estado y no a nivel de pequeños centros médicos. Aún no están resueltos. Pues, todo lo demás está bien.

N.B.: Resulta que el problema principal es una ley que aún no existe y sin la que se puede trabajar. Y la falta de preparación de la sociedad civil.

O.G.: Insuficientes actividades de ilustración por parte del Ministerio de Salud Pública.

N.B.: Me parece que es una cuestión que debe ser planteada no sólo al Ministerio, sino también a la Duma de Estado.

K.S.: En primer lugar a la Duma.

N.B.: De hecho, cualquier persona inteligente, civilizada debe entender que la reproducción asistida permite resolver ciertos problemas y evitar una tragedia. Porque una familia sin hijos que quiere tenerlos es una tragedia.

O.G.: Es una familia deficiente.

N.B.: Para terminar, deseo a nuestros televidentes nunca enfrentarse a un problema similar. Y si el problema ha surgido, recuerden que la maternidad subrogada ofrece a muchas personas una salida real de la complicada situación.

Fuente: Rosjurconsulting

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