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Espejo Público



Представитель: Konstantin Svitnev
Дата: 2009
"Петербург - Пятый канал"

Susana Griso: Vamos a hablar en los próximos minutos de los vientres de alquiler, lo que se conoce como la maternidad subrogada. Es una opción a lanza todavía prohibida en España, pero no en otros países como pueden ser EEUU o Rusia. Se calcula que en EEUU el coste medio del proceso es de 120 mil euros. El cantante Ricky Martín es el último nombre en una larga lista de celebridades, enseguida aparecen las imágenes, que han recurrido a una madre de alquiler para tener hijos, en su caso, gemelos. Pero la lista, insisto, es larga. El tercer hijo de Michael Jackson, Prince Michael II, se concibió de la misma forma. Sharon Stone y Dennis Quaid también han logrado hacer realidad su sueño de ser padres gracias a esta práctica. Pero el caso singular más sonado, más conocido en este país es el de Carmen Cervera. En el año 2006 la baronesa volvió con dos niñas de California. Javier, cuéntanos cual es la situación con la maternidad subrogada en nuestro país.

Javier Nart: En España no es posible. En España no se admite legalmente y ello me parece muy correcto que sea así. Y las razones de ello son de carácter ético y moral que se configuran de la siguiente manera. Por parte de los padres que quieran un vientre de alquiler hay un profundo amor. Pero después hay que dar el salto de otro lado. Y nos encontramos ante un negocio. Nos encontramos en consecuencia que generalmente las madres de alquiler son personas que no son precisamente de una economía boyante y lo hacen sencillamente por dinero. En consecuencia, estamos ante un problema de desamor o, yo diría, de ruptura. Porque claro, la mujer que está concibiendo un hijo y que lo tiene durante meses en sus entrañas o es un monstruo o es una persona que tiene que desarrollar un afecto por eso que es parte de ella misma, aunque químicamente, genéticamente no lo fue. Así que respeto profundamente el amor de los padres que pretenden encontrar vientres de alquiler, pero me parece impecable la normativa española que eso no lo tiene recogido como posible.

Susana Griso: Es ilegal hacerlo en España, pero saben ustedes que a través de Internet por 10 mil euros se puede conseguir un vientre de alquiler en nuestro país. Digamos que hay un mercado negro. Centramos el asunto y luego lo debatimos.

(Viene una filmación): Este llanto obsesiona a casi un millón de parejas en nuestro país. Son aquellas que no pueden tener hijos, pero que aun así les resulta imposible renunciar a su deseo de ser padres y en su desesperación algunas recurren al mercado negro de vientres de alquiler.

  • ¿Porqué querías ser madre de alquiler?
  • Yo tengo un hijo. Para mí mi hijo es lo más importante y comprendo que cualquier mujer debería de tener un hijo.
  • ¿Y lo haces gratuitamente o…?
  • A cambio de dinero.

  • En Internet cientos de mujeres alquilan su útero a cambio de dinero. En España esto es ilegal. Contactamos con una de estas mujeres. Sabe que lo que nos está proponiendo es un delito, pero aun así asume los riesgos.

  • Con ese miedo, yo venía un poco rezando. Pero yo creo que si es de mutuo acuerdo de los tres pues son los únicos a los que les incumbe, porque no le incumbe a las leyes ni a nadie más.
  • ¿Qué cantidad económica te gustaría a ti?
  • Mi sueldo, ahora yo gano 850. Yo sé que con el bebé no voy a poder trabajar. Yo me conformaría con que me paguen los 850 y mi mes.

  • En total, nos pide más de 9 mil euros por prestarnos su útero. Los precios que se estipulan en este mercado negro vienen a alcanzar los 120 mil. Y en la mayoría de los casos desaparecen tras recibir el dinero.

    Rocío tiene una hija de 7 años. Su embarazo fue muy problemático. Cuando quiso volver a ser madre, le advirtieron del peligro. Fue entonces cuando se interesó por los vientres de alquiler.

  • ¿Con qué te has encontrado?
  • Bueno. Pues, mira, mujeres que ofrecen sus propios hijos ya gestados. Mujeres que piden primero una cantidad y cuando te sientas con ellas en una mesa a hablar más seriamente, la duplican. Personas que han contactado, han engendrado ese niño y a la hora de entregarles el niño la otra persona les ha pedido muchísimo más dinero del que ya tenían acordado.

  • Desde entonces no haparado de investigar. Ahora ayuda a parejas con problemas de fertilidad, intenta evitar que caigan en una estafa.
  • Van a desaparecer con el dinero, porque lo que quieren es ganar dinero fácil. No lo están haciendo para ayudar. Es para ganar dinero. Una vez que han cogido 10 mil euros, desaparecen y no vuelven más. Aparte tú no los puedes denunciar. Tú no los puedes denunciar. Tú no puedes acudir a la policía, tú no puedes acudir a nadie para que te ayuden, porque es ilegal.

  • Muchas parejas deciden buscar una solución en el extranjero. En algunos países es una práctica legal y, además, cotidiana. Las madres sustitutas firman un contrato en el que renuncian a cualquier derecho sobre el niño.

    Susana Griso: Un tratamiento completo es mucho más barato en la India que en otros países, 10 mil euros frente a los 120 mil que cuesta, por ejemplo, de media en EEUU. Pero en la India no existe una Ley específica y, por tanto, las familias que confían en los servicios de una agencia corren mucho más riesgos. Pilar y Antonio invirtieron sus ahorros en ese viaje y, finalmente, les estafaron, ¿no?

    Pilar: En la primera clínica que fuimos, sí. Contactamos con la clínica, nos dijeron que fuéramos, adelantamos el viaje, porque iba otro chico de España y a nosotros, al no saber inglés, nos iba bien que fuera él. Me hicieron las pruebas, me dijeron que tenía las trompas mal, lo cual era mentira, porque aquí en España todo estaba correcto. Nos dijeron que fuéramos a la Embajada para pedir un permiso, cuando ellos sabían que la Embajada ni sí, ni no. Allí se quedó en el aire. Yo creo que nos dijeron que no, porque llegó otra pareja de California…

    Susana Griso: Que pagó más. Entonces, os quedáis sin bebé, sin dinero, sin documentos.

    Pilar: Sin todos los documentos médicos que se quedaron en la clínica, porque con el palo que me pegó me olvidaron los papeles allí. ¿Y qué hacíamos un mes en la India?

    Susana Griso: Y a partir de ahí, Pilar, ¿qué hacéis?

    Pilar: Hicimos un viajecito por allí, ya que estábamos allí. Hicimos amistad con unos chicos de una agencia de viajes. Nos dijeron que fuéramos a Bombay, y fuimos a la clínica del doctor Kadam, la clínica Rotunda. Allí hicimos el tratamiento pero no salió. Allí el problema que hay es que no congelan los óvulos, o sea, hay que volver otra vez a hacer el tratamiento.

    Susana Griso: ¿Y estáis dispuestos a repetir?

    Pilar: Íbamos a ir ahora a últimos de enero, pero entre los atentados, la crisis y todo…

    Susana Griso: Claro, tenéis que volver otra vez.

    Pilar: Sí, porque en EEUU es imposible.

    Susana Griso: Sí, vosotros optasteis por la India por la cuestión económica, porque es uno de los países más baratos para conseguir un vientre de alquiler. ¿Pero no os da miedo después de lo que habéis vivido, que os hayan estafado, que el primer tratamiento no funcionase?

    Pilar: Pero estafas hay en todos los sitios, como él dice que hay quien vende los hijos, que es ilegal. En Inglaterra, por ejemplo, en Londres hay una asociación de una chica que ha sido madre de alquiler varias veces que se llama Kim Cotton. Esta chica ha hecho una asociación. Consiguen madres de alquiler gratis, GRATIS y las ponen en contacto con las parejas que no pueden tener hijos, solamente por la cantidad de la ropa y lo que le cuesta el embarazo. O sea, que no hay dinero de por medio, no hay venta ni nada. En Ámsterdam hay una clínica, ahora no sé el nombre, pero está por seguridad social. Cuando es ilegal, es aquí en España. Es ilegal, es un comercio. Se vende, se vende, pero no se vende nada. Te pillan el dinero y desaparecen. Porque en España no se puede hacer en ninguna parte.

    Susana Griso: ¿Vosotros os habéis planteado la adopción o cualquier otra solución antes que ésta?

    Pilar: No, porque esto nos ocurrió hace dos años. No estábamos casados. Bueno, ahora de hecho nos vamos a casar dentro de 3 meses. Estamos un poquito fuera del margen para la adopción.

    Susana Griso: Hay bastantes complicaciones para las familias.

    Pilar: Además, la adopción tampoco es gratis, cuesta dinero. Y la gente dice: "adoptar, adoptar", pero la adopción cuesta dinero.

    Susana Griso: Tenemos con nosotros a Konstantín Svitnev, no sé si lo he dicho bien. Es el Director General de una agencia rusa especializada en la maternidad subrogada. Allí ocurre todo lo contrario. La legislación rusa es muy permisiva y cada vez más familias españolas acuden a ustedes para conseguir un vientre de alquiler.

    Konstantin Svitnev: Sí, claro. La subrogación es completamente legal en nuestro país y los padres se inscriben en el certificado de nacimiento, una vez dado el consentimiento de la madre subrogada. El nombre de la madre subrogada no aparece en ningún papel. Entonces, si por ejemplo una pareja de España llega a Rusia para realizar su sueño, para ser padres, reciben este certificado de nacimiento ruso, tienen que apostillarlo según la Convención de La Haya de 1961, de 5 de octubre, y luego acudir al Consulado de España con este certificado de nacimiento ruso debidamente apostillado. Y las autoridades, sí, tienen que reconocer este hecho. Y el tema de la subrogación ya no tiene que ser discutido, ya que tienen la documentación oficial emitida en algún país y está establecido el hecho jurídico: la filiación de estos niños de esta pareja española.

    Susana Griso: ¿Qué garantías legales tienen esos padres de que cuando lleguen a España, no van a tener problemas para poder inscribir a sus hijos en nuestro país?

    Konstantin Svitnev: Pues, mire, el único problema existe en la legislación española que, por cierto, es muy liberal y, yo diría, muy buena en comparación, por ejemplo, con la legislación de Alemania, Italia, Francia. A propósito, en Francia supongo que en este año 2009 quieren cambiar la legislación y permitir la maternidad subrogada. Pues, en España existe solamente el artículo 10 de la Ley sobre las técnicas de reproducción humana asistida, de 2006, y supongo que es un lapso legal, ya que la subrogación no está prohibida, se trata solamente de la validez de fuerza jurídica de los contratos.

    Susana Griso: O sea, digamos que más que prohibición, lo que hay aquí es un vacío legal, ¿no?, según lo que me cuenta Usted.

    Konstantin Svitnev: Así es.

    Susana Griso: Una de las cosas, Javier, que recomienda este bufete de abogados ruso es que los españoles que quieran acogerse a la maternidad subrogada en Rusia consulten a un abogado español.

    Konstantin Svitnev: Ante todo.

    Susana Griso: ¿Aquí que piensa nuestro abogado de cabecera?

    Javier Nart: Naturalmente, porque el brillante negocio que tienen montado los señores rusos, pues, tiene un problema fundamental. Y es que la normativa rusa es interesante, amena, apasionante y perfectamente legal en Rusia, pero no en España. Porque la normativa correspondiente a la situación de los españoles y la situación personal es la normativa personal, en este caso, el Código Civil español. Así que las personas que quieran acudir a este bufete y pagar las cantidades que tengan que pagar para que cumplan el negocio correspondiente, pues, que se consulten muy bien previamente con un abogado español. Porque, repito, la legalidad rusa es rigurosamente irrelevante en España, aplicada a criterios de nacionalidad, a criterios de matrimonio. Para ponerte un ejemplo. Tú eres perfectamente legal de casarte con una niña de 11 años en Arabia Saudita. Te casas en Arabia Saudita, consigues el certificado saudí de matrimonio y en España es inválido. Así que vamos a ser serios.

    Susana Griso: Claro. No, no, oye, esto lo dejó claro y es lo primero que aconsejan: consultar a un abogado español para evitar problemas.

    Javier Nart: Y te digo algo más. A mí, francamente, me produce un rechazo radical que en lugares donde existe situación de necesidad –y Rusia sabemos que tiene unos problemas sociales enormes– se monte el magnífico negocio de que mujeres rusas por necesidad estén siendo utilizadas para que el amor de los padres españoles pueda ser cumplido. A mí, francamente, eso me produce un rechazo radical absoluto.

    Konstantin Svitnev: Con su permiso. Cada ser humano tiene el derecho inalienable de ser padre.

    Javier Nart: ¿Verdad que las mujeres de alquiler que tienen ustedes no son precisamente de situación muy acomodada?

    Konstantin Svitnev: ¿Cómo gana usted la vida? ¿Qué hace Usted?

    Javier Nart: Soy abogado.

    Konstantin Svitnev: Yo también soy abogado.

    Javier Nart: Pero mire Usted, señor mío, una mujer, cuando tiene un hijo dentro de su vientre, está desarrollando afecto. Ese afecto es muy respetable y ustedes no lo respetan.

    Konstantin Svitnev: Veamos: maestros, doctores, toda persona que ayuda a otra gente cobra por su trabajo. Por ejemplo, si uno está enfermo va a una clínica y paga al doctor. Es natural. Cada hombre tiene el derecho de recibir el pago por su trabajo, por el trabajo que hace bien. Y las madres subrogadas trabajan, trabajan para otra gente y es la única solución para miles de personas, millones de personas que desean tener sus propios hijos. Es la subrogación.

    Javier Nart: Usted únicamente contempla el problema material y yo contemplo un problema que es el moral y el afectivo.

    Konstantin Svitnev: Es moral, es lo más moral de todo el mundo.

    Javier Nart: Usted es de una frialdad gélida, tiene Usted una frialdad siberiana. Mire usted, una mujer que tiene dentro de su vientre durante meses a un ser o es un monstruo o desarrolla un afecto. Y ustedes ese afecto lo cambian por dinero, lo cual a mí me parece rigurosamente repugnante.

    Konstantin Svitnev: Mire, es monstruoso que se deniegue a estas parejas el derecho a ser padres.

    Javier Nart: Es un negocio soberbio.

    Susana Griso: Vamos a dejar hablar ahora mismo a Konstantín, porque le quiero preguntar, al margen de toda la problemática legal que existe, ¿cuál es el proceso que se sigue? Porque ustedes, según dijo, dan a escoger entre tres madres de alquiler, ¿no?

    Konstantin Svitnev: Sí. Como he dicho es trabajo, un trabajo que ocupa 7 días a la semana y 24 horas al día. Es un trabajo de lo más responsable y, desde mi punto de vista, la gente que trabaja tiene que recibir una recompensa digna por su trabajo. Pues, los maestros dan clases a los niños, los doctores curan a la gente y, claro, es normal que se les pague por eso. Pues supongo que hubo casos de santos, de doctores santos como Cosme y Damián que curaban gratis, pero no hay muchos santos en este nuestro tiempo.

    Susana Griso: ¿Y qué ocurre si esta madre subrogada se arrepiente, da marcha atrás?

    Konstantin Svitnev: Según la Ley, la madre subrogada se considera madre de este niño antes de que otorgue el consentimiento legal. Hasta entonces, sí, tiene todas las posibilidades de quedarse con este niño. Pero, claro, una vez otorgado este consentimiento y realizada la inscripción en el libro de familia, los únicos padres legales son los progenitores. Realizada esa inscripción, es imposible cambiar esta circunstancia. Ya son los padres, ya está.

    Javier Nart: Son los padres en Rusia. Así que si los padres quieren vivir en Rusia, no hay ningún problema. El problema aparece si quieren venir a España. Por lo tanto, que consulten con un abogado español. Y la siguiente cuestión, yo no creo que sea lo mismo pagar a un mecánico por arreglarme el coche que pagar a una mujer por que tenga mi hijo. El mecánico no desarrolla afecto por el coche, y estoy hablando de seres humanos, como tampoco es lo mismo que pagar a un doctor...

    Susana Griso: Konstantín, ¿cuál es el coste medio del tratamiento?

    Konstantin Svitnev: El coste medio es de 45 mil euros. Es el coste completo que ya cubre los gastos médicos para la madre subrogada hasta el parto. Claro que es más caro que, digamos, en la India, pero mucho más barato que en EEUU. Y subrayo que no es un negocio. Es un acto de ayuda a la gente para la cual la única solución de su problema, la única posibilidad para tener sus propios hijos, sus hijos naturales, es acudir a la subrogación.

    Susana Griso: Gente como Pilar y Antonio, que cuando estaban oyéndoles a ustedes discutir, querían hablar. Pilar.

    Pilar: Sí, quiero contestar. Primero quería hablar de una cosa. En la primera clínica donde estuve en la India –aquello lo llaman una granja de mujeres–, a mí me pidieron unos 200 euros todos los meses porque a esa chica le daban estudios, podía tener Internet, tenía sus habitaciones. Pero lo que luego me enseñó la periodista en la India es que las tienen todas en una habitación como animales. Yo no soy partidaria de eso, ¿vale? En eso estoy de acuerdo con usted, en todo el tráfico que hay. Pero dígame, ¿en Londres por qué la gente lo hace gratis? ¿Son inhumanas, no tienen corazón, por qué lo hacen gratis? No hay ningún comercio de por medio.

    Javier Nart: El caso de Londres es un caso extraordinario.

    Pilar: ¡Ah! Y en Ámsterdam también es igual.

    Javier Nart: Pero vamos a ver: de los 40 y tantos mil euros que se cobran por tan benéfica función me gustaría saber cuántos llegan a la madre, y en segundo lugar hay una cuestión que es la siguiente. Quien está cobrando por organizar esa función dice que es un trabajo de 7 días. Mira, cuando mi mujer tuvo los dos hijos que tuvo, mi mujer no trabajaba. Tenía hijos. Aquí lo que estamos convirtiendo es el amor y el afecto absolutamente respetable de los padres en un negocio que a mí me parece rigurosamente incorrecto, por no decir una palabra obscena. Así que francamente, ante todo eso, yo le digo que estoy en la más radical contradicción. Estoy en contra de la explotación, estoy en contra de la deshumanización. A una persona que se le está pagando por tener un hijo o es un monstruo, repito, esa persona o tiene que desarrollar un afecto y lo tiene que cambiar por dinero por necesidad. Así que ante eso, mire usted, señor mío, me merece el más profundo repudio.

    Konstantin Svitnev: Mire, es monstruoso negar a la pareja el derecho de tener su propio hijo. ¿Supone usted...

    Javier Nart: Es monstruoso pagar a esa mujer por que lo deje.

    Konstantin Svitnev: Déjeme hablar, por favor. ¿Supone usted que tiene alguna moralidad dejar a esa gente morir en plena soledad? Yo supongo que sería moral dejarles vivir en plena familia circundados de sus hijos y sus nietos.

    Javier Nart: Es maravilloso.

    Konstantin Svitnev: Sí, es maravilloso, aunque usted diga que es monstruoso.

    Javier Nart: Poesía pura lo que usted dice. Pero entre la poesía que usted dice y la realidad hay 40 mil euros. Y usted sabe que 40 mil euros en Rusia es una fortuna. Usted lo sabe. 40 mil euros es una fortuna. Es un soberbio negocio.

    Konstantin Svitnev: Los servicios de calidad siempre cuestan dinero.

    Javier Nart: ¡Servicios de calidad!

    Konstantin Svitnev: Si quiere usted algo de calidad, el control y servicios médicos...

    Susana Griso: Konstantín, dos preguntas. De estos 47 mil euros, ¿qué parte recibe la madre de alquiler?

    Konstantin Svitnev: De 15 a 20 mil euros.

    Susana Griso: De 15 a 20 mil euros.

    Konstantin Svitnev: Como la mitad. El resto va a la clínica de reproducción, al bufete de abogados y al servicio de coordinación, ordenación y organización de este programa.

    Susana Griso: Segunda pregunta, y es algo que además también formulan nuestros espectadores. ¿Qué pasa si el niño tiene alguna malformación, si viene mal?

    Konstantin Svitnev: Mire, se trata del hijo genético de sus progenitores, de padres biológicos. La madre de alquiler no tiene nada que ver con esto. Entonces, sí, tiene que recibir esta recompensa y eso lamentablemente no depende de nosotros. Sí, se puede repetir este programa, pero de todos modos el destino de este hijo tiene que ser precisado por sus padres.

    Susana Griso: ¿Dice que si los padres se encuentran con un niño que, pongamos por caso, tiene síndrome de Down, pueden decidir que la madre aborte? ¿Es una decisión que tomarían los padres, no la madre subrogada?

    Konstantin Svitnev: Es su responsabilidad.

    Susana Griso: ¿Y si la madre subrogada quiere sacar adelante ese niño, quiere continuar con el embarazo?

    Konstantin Svitnev: Es su derecho.

    Susana Griso: Es su derecho.

    Konstantin Svitnev: Es también su derecho.

    Susana Griso: ¿Y cómo casan ambos derechos?

    Konstantin Svitnev: Mire, de todos modos la madre subrogada es la madre según la ley, la madre gestante. Y si los padres, los progenitores tienen el deseo de abortar debido, digamos, a algunos defectos en el desarrollo, tienen que obtener el consentimiento de la madre subrogada.

    Susana Griso: Ah, vale.

    Konstantin Svitnev: Pero, en general, claro que lo da.

    Susana Griso: Bueno, estamos hablando de los problemas que pueden tener las parejas cuando lleguen a nuestro país después de haber utilizado los servicios de una madre subrogada, a la hora de inscribirlos aquí, cuando saben ustedes que eso es ilegal. Vamos a conocer el caso de José y de Juan, es un matrimonio valenciano. Querían tener hijos y optaron por el alquiler de una madre en California, donde es legal. Tuvieron mellizos. En su partida de nacimiento ambos figuran como padres legales. El problema surgió cuando vinieron a España y había que inscribirlos en la Embajada española. El Consulado no lo permitió porque no había madre. Ahora que ya se encuentran en nuestro país, pero lo han hecho con pasaporte americano, siguen habiendo problemas, porque a los tres meses, si nada cambia, se van a convertir en inmigrantes ilegales, al cruzar la frontera Juan y José dejaron de ser padres. José, ¿está al teléfono?

    José (por teléfono): Hola, buenos días.

    Susana Griso: Buenos días. Usted no puede venir precisamente por sus obligaciones con los mellizos.

    José: Acabo de darles biberón hace cinco minutos.

    Susana Griso: Claro, les faltan manos a usted y a Juan.

    José: Claro.

    Susana Griso: ¿Qué tiempo tienen ahora?

    José: Van a cumplir tres meses.

    Susana Griso: Vuestro caso no es único, pero es tan complicado, hay tantas paradojas...

    José: Sí, ha sido el primero en España, en el cual hemos manifestado lo que ha pasado y lo que se ha hecho, igual como el doctor Konstantín está diciendo hacen las parejas heterosexuales. La única diferencia es que cuando lo hace un matrimonio heterosexual eso no se acepta.

    Susana Griso: ¿Una pareja de lesbianas no habría tenido ese problema?

    José: No conozco en concreto ningún caso, pero la Ley, sí que está aceptando la inscripción de un niño a nombre de dos lesbianas. El problema está en que no lo acepta a nombre de dos hombres.

    Susana Griso: Vosotros acudisteis al Ministerio de Igualdad pero dicen que en vuestro caso no pueden hacer nada.

    José: No, nos dijeron que no nos iban a atender porque no éramos mujeres. Sorprendentemente allí no había nada de igualdad.

    Susana Griso: Efectivamente. Y a partir de ahora, José, ¿qué hacemos? Porque, claro, si en tres meses vuestros hijos se convierten en inmigrantes ilegales, ¿qué solución os dan las autoridades?

    José: Pues, la primera cuestión que estoy esperando a esa resolución a nuestro recurso, del Ministerio de Justicia, y esperaremos aproximadamente un mes más. La primera es que vamos a iniciar el recurso de constitucionalidad por proceso de inconstitucionalidad. Porque unos hijos de dos españoles... Lo primero es que, incluso por encima de la Ley de reproducción asistida, está la Constitución española que dice que todo hijo de español, incluso en singular, es español por nacimiento. Y estos,  esos señoriuelos se les niegan nacionalidad española. Luego, por otra parte, y esto sí que estaría realmente agarrante y ridículo, pero... Es que España, cuando yo le solicité el visado de residencia, lo han tenido que volver a denegar. Los propios funcionarios allí estaban asombrados. Porque si los reconocen como hijos para residir con nosotros en España, ¿cómo pueden haberlos desconocido como hijos nuestros para negarles la nacionalidad? O sea que ellos mismos caen en contrasentidos. Bueno, conclusión. La Declaración Universal de los Derechos del Niño de la ONU, y ésa es Ley supranacional, exige que cuando se dé el caso poco aconsejable de padres e hijos de diferentes nacionalidades, el país de los padres debe por obligación darles la residencia a los hijos de este matrimonio. Y España nos la deniega. Por lo tanto, ya hemos iniciado las consultas ante la Embajada americana, donde están inscritos de momento, en Madrid. Tendríamos que denunciar al Gobierno español ante el Gobierno americano. De hecho estamos esperando la nueva Administración, para que el Gobierno americano demande a España ante las Naciones Unidas.

    Susana Griso: José, con todo el trabajo que tenéis por el cuidado de esos dos niños que han sido vuestra gran ilusión, vosotros habéis optado por esta fórmula, la de maternidad subrogada, porque dices que teníais pocas posibilidades de adoptar, ¿no?

    José: Claro, es que nos cerraron todas las demás.

    Susana Griso: Me imagino que no os arrepentís, pero se me hace duro todo lo que os espera. No sólo esa batalla legal, sino también el coste económico que se supone, ¿no?

    José: Mira, sí. El coste económico fue alto para poder tenerlos, y está siendo alto. Pero también te digo que, igual que hemos recibido esos golpes por parte de la Administración del Estado, también debo reconocer que nos hemos encontrado a la vez con personas maravillosas que de verdad que algunas veces piensas que nada m aacute;s ocurren las políticas. En concreto, estoy hablando de un profesor de la Universidad de Murcia que ha sido nuestro asesor de forma altruista y con quien yo he hablado dos veces por teléfono, todo el resto de tiempo ha sido por vía correo electrónico, por e-mail, como contacté con él, así como con un senador que en estos momentos nos está representando, con quien también contacté por correo electrónico. E inmediatamente y también de forma totalmente altruista se han puesto ambos a nuestro total servicio, a nuestra atención y a nuestra total defensa. Entonces, recibes las partes amargas, pero también debo decir que he conocido la parte buena de la política, que muchas veces el ciudadano de a pie piensa que ya no existe.

    Susana Griso: Bueno, pues parece que también hay algo bueno en esta experiencia. José, tenemos que ir dejando, pero tú sabes que aquí se debate algo tenso sobre vientres de alquiler. Me gustaría conocer tu opinión.

    José: Evidentemente, la persona que está hablando por parte de tu programa habla desde la más profunda ignorancia y desconocimiento del tema. Nuestra gestante subrogada mantiene con nosotros un continuo contacto. Tiene, por supuesto, un vínculo afectivo con sus ahijados, como les dice ella, y nosotros entre otras compensaciones... Primero, la ley de California exige que nunca se le pague a la gestante subrogada más de 25 mil dólares. La nuestra, y con discusión, logró aceptar, porque nosotros queríamos pagárselos, logró aceptar 20 mil. Y ella, dentro de estos 20 mil de las compensaciones, al estar con  los gemelos, el último mes y medio no pudo trabajar. Cuando el dólar estaba a 1,60 nos encontramos con la sorpresa, y todo ello demostrado por las declaraciones de Hacienda americana, que ella ganaba al mes 2 mil 800 euros. Ahora, con el dólar a 1,35, van a pasar de los 3 mil. Sinceramente no creo que sea muy fácil explotar a una persona que gana más de 3 mil euros al mes.

    Susana Griso: Bueno, pues esa es otra cara de la cuestión.

    Javier Nart: Hay casos, pero la generalidad no son esos. La generalidad son los otros. Yo, respecto al tema que ha dicho, creo que pueden hacer una cosa que es perfectamente sencilla. Hay un padre genético, que es evidente, un padre genético. Ese padre genético puede reconocer inmediatamente a los dos gemelos. Y el otro padre puede adoptarlos. Si la solución que tienen, es una solución posible. Y después de todo eso hay un problema que a uno le deja perplejo. El Ministerio de Igualdad no reconoce la existencia de igualdad de dos seres humanos porque son hombres. Así que estamos instalados en la memez políticamente correcta, porque no hay más igualdad que para las mujeres. Si esto es igualdad, que venga Dios y lo vea.

    Susana Griso: José, ¿en eso coincidís, eh?

    José: José: No, vamos a ver. En lo de la igualdad, sí, evidentemente, pero en la primera cuestión... Los niños no son genéticamente de uno de nosotros, son de ambos. Se ha hecho una serie de procesos genéticos que tampoco están permitidos en España.

    Susana Griso: Sí, sí, son de ambos.

    José: Segundo. Lo de la adopción tan fácil que usted plantea, espero que no se encuentre con el juez Calamita ni con ninguno de sus colegas ideológicos. Porque entonces y como lo podrán contar las lesbianas que han tenido que demandar a este señor, conozco muchos casos, y hay otros muchísimos, de personas que llevan 5, 6 y hasta 7 años intentando que su marido coadopte a sus hijos y no lo han logrado. Lo que usted está contando en el Estado español es pura teoría, en la práctica no es cierto.

    Susana Griso: Vamos a dejarle... Es que le hemos dedicado mucho tiempo a este asunto, creo que se lo merecía. Yo le tengo que agradecer a José que haya querido intervenir, porque teníamos que conocer las dos caras, pero los dejamos aquí. Rápidamente, Javier...

    Javier: Lo que uno no puede hacer es pasarse por el arco de triunfo la legalidad vigente y después exigir que la legalidad vigente se le aplique de forma distinta. Esa es la realidad de las cosas, pero no solamente en los casos de pareja homosexual o matrimonio homosexual, sino también en materia de cualquier otro tipo. Porque al final lo que vamos a pretender es una legalidad aplicable a nuestro particular supuesto. Y la legalidad lo que contempla es la situación general.

    Susana Griso: Si, pero lo que cuenta José, es que esa legalidad vigente, digamos que tiene muchas trampas, ?no? Porque dan tratamiento muy distinto.

    Javier Nart: En principio, si hay paternidad genética de los dos y por ADN se demuestra que uno es de uno y el otro es de otro, porque es imposible que dos padres sean padres de la misma persona, eso lo que tienen que hacer es que uno adopte a uno y el otro adopta a otro... Perdón, reconocer al hijo, no tienen ni siquiera que adoptarlo. Reconocen a su propio hijo y después sigue el procedimiento de adopciones. No es tan complicado. ¡Si al final lo que estamos creando son situaciones heroicas de lo que son situaciones normales! No hay tanta complicación.

    Susana Griso: Bueno, señores. Muchísimas gracias. En cualquier caso... Pilar, tenemos muy poco tiempo. Pero, rápidamente.

    Pilar: Un minuto. Hablando de la igualdad. Una mujer tiene la opción de quedarse embarazada, adoptar, de inseminarse, pero un hombre no tiene esa opción. O se casa y tiene hijos o no tiene. O sea que no hay igualdad.

    Konstantin Svitnev: Solamente se puede utilizar los servicios de una donante o de una madre de subrogación. Es la única solución en este caso.

    Susana Griso: Señores, gracias. Lo dejamos aquí. Bueno, sigan discutiendo. Yo les tengo que dejar ya para hablar de otras cosas.


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